La última noche de las fiestas, una de sus primas, Nacha, que era un año menor, se presentó acompañada. Había venido a pasar las fiestas con ella una amiga que conoció en no se donde, y que nadie había visto nunca; pero nada más aparecer con ella de la mano se sintió ahogado. Para colmo, se puso colorado cuando su prima empezó las presentaciones por donde él estaba. Ella le besó en la cara mientras le decía algo sobre sus gafas y se rió al hablar al oído a su prima. Él hubiese jurado que hablaban de él porque le miraban y se reían y se ponía mas colorado todavía. Y lo peor es que no le salía nada. Quería hablar, pero no se le ocurría de qué. Entonces, todo valor y arrojo, le preguntó con voz grave y forzada, que cómo había dicho que se llamaba y de nuevo, se rió, le miró y dijo: “Me llamo Teresa”. Y él casi se cae de boca, por cómo lo dijo y cómo le miró a los ojos. Teresa, ese era su nombre. Nunca pudo olvidar ni su nombre ni su boca, sonriendo con sus labios entreabiertos. Teresa. Nunca supo por qué su prima la llamaba Tere, que no es nada bonito, y nada que ver con Teresa, pero es que a sus primos les daba siempre por acortar los nombres y buscar el diminutivo, por muy ridículo que resultase, seguramente porque sus nombres no les gustaban. Hombre, si lo piensas es normal, sobre todo cuando te llamas Ignacia.
Teresa era de la edad de su prima, es decir dieciséis, pero parecía más mayor, como de dieciocho. Su pelo era negro y largo y le caía sobre los hombros, su cara redondeada se iluminaba, limpia y fresca, sin colorete ni pintalabios y sonreía con una boca carnosa y muy bien dibujada, y su perfume, su olor que todo lo inundaba, le recordaba el olor de las mandarinas, y sus ojos verdes o grises, eran como dos agujas muy finas que se le clavaban muy adentro cuando le miraba bajando la cabeza mientras bebía de su vaso de.... , pero eso no importa ahora. El caso es que cuando ella le miraba, a él se le subían los colores y tenía que tragar saliva y mirar para otro lado porque se le notaba la cara de cordero degollado, o al menos eso le parecía. Lo pasó fatal pensando en que le viese cara de tonto enamorado, aunque esa era la que tenía, seguro..
jueves 11 de marzo de 2010
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